martes, 26 de marzo de 2013

Nos alegraron el día

Como a todos los chilenos nos pasa, hoy no tuve un buen día. La adaptación que estoy teniendo para poder acostumbrarme a los horarios que me exige mi liceo me ha dejado algo cansado. Pero hoy todo eso incrementó en mí, teniendo como consecuencia un estado casi catatónico en mi persona. La tarde fue un martirio. Pero todo eso no me importaba mucho, debido a que hoy, 26 de Marzo, la Selección Chilena se enfrentaba con un siempre duro rival: la Celeste uruguaya.

Después del partido con Perú, la esperanza de ganar me había crecido un poco, pues se vio un buen juego, a pesar del poco tiempo del técnico. Cuando eran las 20:15 aproximadamente, me di el tiempo de ver las formaciones de cada equipo. "Si Chile es un equipo corto, ganamos"- me dije. 

Pitazo inicial de Pitana, la pelota en movimiento. Al comienzo se ve un Chile rápido, dinámico, como siempre. Eso nos dio la gran ventaja de que Uruguay retrasara en demasía sus líneas, lo que permitió apoderarse del medio y generar juego para dañar. Con un Aránguiz que iba al choque, un Marcelo Díaz que movía los hilos, y con los laterales siempre en movimiento, especialmente la banda izquierda; se veía un gran dominio. La clave de este partido era, como lo hizo Paraguay, aprovechar los errores de la lenta y pesada zaga celeste. Matías Aguirregaray (que de por cierto hizo un asqueroso partido) regala la pelota, Godín y González siguen al hombre con el balón, Beausejour, y se despreocupan del hombre que fue llamado a última hora para ser el referente de las jugadas. Cuento corto, centro razo y Paredes aprovecha el error de Álvaro Pereira, que lo deja solo y con un toque convierte la jugada en gritos desaforados. 


Después del 1-0, los charrúas intentan tirar pelotazos a Suárez y Cavani para generar peligro. Pero, gracias a una defensa concentrada y aplicada, todas esas jugadas fueron destruidas. A pesar de que con el tiempo Uruguay adelantaba sus líneas, Chile no se descontroló, con un Carepato que dosificaba a los rojos. De a poco, el jugador red, Luisito Suárez, utilizaba sus artimañas para confundir al árbitro, a los defensas, y en especial al 18 chileno. Un empujón, un cortito, una patada y varias disputas verbales fueron usados por el crack, pero Jara permaneció inerte frente a estas cosas, sacando una paciencia digna de un monje. El referí toca el pito y se terminan los primeros 45 minutos.

Cuando me estaba haciendo un sándwich con té para apaciguar los nervios, escucho una sustitución para los orientales: "Silva entra por Aguirregaray". Ya sentado, me reía solo de los regalitos que nos había dejado. Pero bueno, esto no importa mucho. 

Segundo tiempo, y el bloque uruguayo se abalanza hacia el arco de Bravo. Ganan mucho terreno, tanto, que en el momento en que tenían la pelota la última línea se reducía a 3.  El jugador saint Gastón Ramírez se encargaba de la distribución de juego. Gracias a los últimos 3 de Chile, no nos causaron problemas de mayor índole, pero era notorio que cada vez se acercaban más y más. De pronto, movimiento de Sampaoli, saca a, un ya cansado de correr, Charles Aránguiz por Matigol. El 14 tuvo una tarea muy parecida a la que tuvo el jugador de la Universidad De Chile. De a poco el tiempo empezó a servirnos de aliado, pues los charrúas se empezaban a desesperarse. Corría el minuto 77 cuando Fernández hace un túnel a, si mal no recuerdo, Álvaro Pereira, provocando la exasperación de la defensa yorugua. Nuevamente error de la defensa en el rebote del tiro de Isla, y Vargas aparece sin una marca asfixiante para decretar el 2-0 a favor de Chile. El estadio explota y los uruguayos son derribados por K.O. Avanzaban los minutos y los chilenos sólo atinaron a aguantar todo lo que se les venía para asegurar el ansiado triunfo. En minutos finales, Forlán y compañía no lograron romper la barrera de hombres rojos que estaban en el área. Cuando se escuchó el silbatazo que significaba el término del match, muchos gritan y levantan los brazos en señal de satisfacción. Y era que no, escalar de un sexto a cuarto lugar y ganándole a un rival directo como Uruguay, cualquiera tiene esa reacción. Destacar a la defensa chilena: Medel aplicado y con garra perseguía cada ataque uruguayo; Pepe Rojas ganaba, aunque no lo crean, en velocidad a los delanteros uruguayos por su gran colocación en el campo; y qué decir de Jarita, que jugó uno de los partidos de su vida, anticipando como loco, lanzando buenos balones al espacio, jugando de manera simple, y al final, sumándose al ataque. Todo un Baresi. En el medio, Isla luchó como nunca contra el Palito Pereira y realizaba buenas participaciones en jugadas preparadas; Aránguiz, que fue al choque, peleó con cada obstáculo que le impedía jugar; Díaz tuvo gran participación de ser el dosificador y mente chilena; Mena con Jean se asociaron a la perfección; Vargas luchó y luchó hasta conseguir el gol; y Ex Visogol marcando con sangre fría el primer tanto del partido.

En resumen, fue un día de locos. Empezó mal y terminó de maravillas. Con un equipo que, a pesar de tener un equipo con nuevo técnico, logró hacernos felices para un largo rato. El país lo necesitaba. Yo también. 


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