domingo, 24 de marzo de 2013
Camino cuesta arriba
Podría decirse que fue como un balde de agua fría, una caída de ilusiones, un choque de nuestra ganas de ganar con lo que nuestros ojos veían en ese momento. A más de alguno el gol de Farfán le arruinó el asado, la junta con los amigos, la esperanza que generaba el partido,etc. Ese gol que significó la victoria de Perú por la cuenta mínima en Lima nos desorientó a todos.
En la previa del encuentro se notaba ese síntoma que los psicólogos detectan a la perfección: esconder el nerviosismo con una confianza excesiva. A más de alguno se le escuchó comentar frases que decían "Perú es penca, ganamos con boleta", "con ésta nos levantamos", " el partido es papita pa'l loro", etc. Esas personas me causaban extrañeza: no sabían si eran nacionalistas, o escondían el nerviosismo con actitudes confianzudas, o derechamente no saben de la contingencia de nuestra selección. Reflexioné y concluí que era una mezcla de las 3.
Es cierto, tenemos nuevo técnico, y al tener nuevo entrenador significa que se va a ver algo distinto. Sampaoli nos hizo recordar los partidos donde Chile jugaba, atacaba, gustaba y ganaba (gratos recuerdos de las clasificatorias para el mundial del 2010). Pero se nos olvidaba algo, y ese es que Don Sampa llevaba 3 partidos dirigidos. Es innegable que se notó el cambio de entrenador: se veía un equipo dinámico, con líneas adelantadas, es decir, un equipo que atacaba, pero llevaba poco tiempo.
Chile hizo un buen primer tiempo, Bravo estaba atento, la defensa era aplicada, Carmona y Medel ponían la cuota de sacrificio, Aránguiz daba pases certeros y dañinos, etc. Sólo nos faltaba el gol, que es lo más importante en este deporte. En la segunda mitad se pudo ver las causas que mermaron al equipo, y al final, el empate que ansiábamos: los 11 que estaban en la cancha se cansaron antes de lo normal (como símbolo de ésto dejo a Isla) y los cambios no fueron los adecuados. Minutos antes el Pelado mandó a la cancha a Francisco Silva, Nicolás Castillo y Junior Fernandes. La pregunta es ¿qué nos pasó? Ésto nos pasó:
-Al sacar a Charles y poner a el Gato Silva, se perdió distribución en el centro del campo, lo que llevó a usar una especie de "Lateralidad" para poder darle pelotas a los delanteros.
-El Nico Castillo entró tarde por un Beausejour hizo poco y nada en los 69 minutos que estuvo en la cancha. Entró cuando el equipo estaba reventado. Además, Vargas, la carta de gol que usaba Chile, fue cerrado por la defensa del Rímac y pudo aparecer pocas veces para rematar. Para más remate, Edú terminó resentido y salió en reemplazo de Junior, un hombre que sólo ha jugado 57 minutos en esta Bundesliga.
En síntesis, Chile perdió distribución del balón en el medio, lo que llevó a los contenciones a correr para todos lados; abusó de los laterales para darle pases y juego a la delantera, lo que llevó a Isla a cansarse antes de tiempo; el equipo se alargó y afectó tanto a los 3 de arriba como a los 4 defensas. González tuvo que aguantar todos los ataques peruanos, Rojas perdía constantemente los duelos con los rivales por su velocidad, los que obligó a Eugenio Mena a bajar como desquiciado cada vez que Pepe se quedaba a la deriva. Como escribí anteriormente, la delantera quedó aislada, con un Castillo que recibió poco y nada para poder convertirlo en celebración, Sánchez corría detrás del esférico para poder tocarla, y Junior sintió la presión de jugar a estadio lleno en unas eliminatorias con esa bicicleta sin cadena.
Pero no hay que seguir ofuscados con esta derrota que tenía olor a un 0-0, pues se nos viene el Martes el duelo con los charrúas, un equipo que quedó con la bala pasada con ese empate que le propinó Paraguay, y que querrá desquitarse con el próximo que se le cruce por delante. A pesar de que tenemos un plantel trizado, estamos en igualdad de condiciones. Quizás no esté el Niño Maravilla, mas tenemos de regreso a Carepato, el hombre que está destinado a marcar los tiempos, y un factor muy relevante, somos locales. En la vereda contraria, Maxi Pereira y Diego Pérez quedaron marginados por acumulación de tarjetas, perdió 2 puntos de local con un Paraguay casi resignado a ver el mundial por televisor, y, al igual que nosotros, hace rato que no conoce de triunfos. Si Sampaoli logra un buen planteamiento en el terreno de juego, las posibilidades de ganar subirán. Tiene que poner un par de centrales aplicados y atentos para contener las corridas desequilibrantes de Suárez y la posición de Cavani (si juega de 9). Distribuir bien la pelota en espacios reducidos y tratar de jugar rápido en la zona media para incomodar, y lo más importante, tener una delantera dinámica y con sangre fría a la hora de definir. Tenemos que aprovechar la lentitud de los centrales para que la pelota quede en rebote y aparezca alguien por atrás o por los lados (depende de la jugada), o generarnos tiros libres y aplicar jugadas del pizarrón o llanamente para cabecear.
Hay que dar vuelta la página, mirar al horizonte y seguir sin importar nada. La selección tiene que conseguir puntos como sea para que esa llama de ilusiones futboleras no se apague. Mucho se dice que con Uruguay nos tocará brígido, lo es, pero también hay que tener arriba del tapete la situación en que está La Celeste. Tenemos pergaminos, hay que saber utilizarlos.
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