domingo, 3 de noviembre de 2013

Cambio de roles y resortes apretados

Generalmente, en un contexto futbolizado, cuando nos nombran  a Italia e Inglaterra, inconscientemente se nos viene a la mente dos equipos ilustres, poderosísimos y carismáticos: AC Milan y Manchester United. El primero, el rossonero, es el italiano más exitoso a nivel internacional (pueden jactarse de sus siete Champions), ha recibido a los mejores futbolistas de la historia y fue pionero en su época con Arrigo Sacchi. El segundo, el más campeón de la Premier, ganador de tres copas continentales y forjador de leyendas como David Beckham, Eric Cantona, George Best, Sir Alex Ferguson, entre otros.

El poder y la historia de este par es innegable y no se puede borrar, sin embargo, esos factores están trabajando de manera negativa. Actualmente, la historia es una pesada muralla de concreto que cae encima del club y el poder de masas que arrastran está amarrada con una pitilla plástica.

Empezando por el equipo que reside en la bota, se puede decir que la causa del bajo rendimiento es algo vinculado a lo financiero: hace aproximadamente 3 ó 2 años el dueño del club, el polémico Silvio Berlusconi, informó que el Milan estaba ahogado en deudas. El estancamiento de ingresos, los elevados gastos del plantel y la apuesta a un débil proyecto deportivo fueron las mayores razones. Ante tal situación, los máximos diavolos decidieron cortar a varios del equipo y apostar a la juventud con fichajes de perlas en bruto y cadetes ascendidos. El comienzo del plan de vacas flacas del Milan fue difícil: las figuras del equipo, Ibrahimovic y Thiago Silva, marcharon al PSG por poco dinero, la plantilla era vieja. En síntesis: todo mal. A pesar de todo, los rossoneros lograron un no despreciable tercer puesto en la liga pasada con El Shaarawy a la cabeza tras sufrir en el arranque, pero la jerarquía que caracterizaba al Milan se fragmentó.


Los red devils pueden respirar un poco más tranquilos pues no han llegado a situaciones tan críticas (aún...), pero hay que estar atentos. Tras quedar relegados al subcampeonato de la Premier 2011-12 por el Manchester City, el asérrimo archirrival, Sir Alex decidió tomar medidas en el asunto y reforzó el ataque rojo con Robin Van Persie. Cuento corto: arrasaron en la Premier y de paso a los citizen's, no obstante, el retiro de Ferguson generó gran incertidumbre en el mundo de la pelotita ¿Qué pasará con el Man Utd post-Ferguson, seguirá arriba, o empezará a decaer? Estas preguntas perturban a David Moyes, el actual manager. El escocés ha tenido el camino lleno de grietas, algunas esquivadas y otras inevitablemente no. El plantel se reforzó casi nada (llegó solo Fellaini y Varela), lo que deja en desventaja al oriundo de Manchester ya que la mayoría de los equipos ingleses gastaron más que dinero para quedar listos. Segundo: rápidamente comenzaron las especulaciones sobre el destino de Wayne Rooney, puesto que el delantero no tiene una buena relación con su ex técnico (de hecho, se dice que la causa de la marcha de Rooney a los red devils fue la poca concordancia con Moyes en el Everton). Tercera: David ha tenido un mal arranque en la liga porque ha acumulado sólo 17 pts de 30 posibles. Están octavos, y muchas veces el planteamiento ha generado dudas a los hinchas rojos.
Ahora, los pro que goza Moyes: se le ha dado el tiempo para realizar un proyecto a largo plazo, y aunque el comienzo no ha sido color de rosa, se le aguanta; el joven Adnan Januzaj ha aprovechado con creces las oportunidades que le ha entregado el escocés, y es la gran apuesta al futuro del equipo. Por último, en las otras competencias, la Capital One Cup y la Liga de Campeones, ha rendido de forma aceptable. David goza de un margen de error, tiene que utilizarlo bien.





El estado de los 2 grandes ha sido aprovechado por los que venían de abajo, los que habían quedado rezagados y los que años antes decían presente en varias competiciones europeas. En la parte italiana, equipos como la Roma, el Hellas Verona, la Fiorentina y el Inter de Milán están codeándose con la punta de la tabla. El caso más emblemático es del conjunto giallorosso, que de la mano de Rudi García ha alcanzado la cima con un ordenado y correcto esquema de juego, dejando atrás las decepciones encabezadas por Luis Enrique y Zdenek Zeman. Con más hambre que nunca, los gladiadores quieren arrasar en el Calcio (desde un comienzo lo lograron, con un registro de 10 victorias en 10 partidos), recuperar el honor perdido y de paso finiquitar a sus grandes amenazas en su coliseo. La renovada Roma juega con (de izq. a der., de pie) De Santis, Maicon, Benatia, Strootman, Castán, (abajo, de izq. a der) Totti, Pjanic, Balzaretti, Florenzi, Gervinho y De Rossi. El conjunto romanista puede seguir marcando tendencia.


En tierras británicas la cosa está mucho más disputada. El Everton supo contratar un buen técnico, Roberto Martínez, y se ha mantenido en puestos de avanzada; el Southampton apostó por algo ambicioso (gastó 27.5 millones de libras) y le está resultando, pues está sexto; el City de Pellegrini es un candidato a la gloria a pesar de su irregularidad; los spurs aprovecharon los buques de dineros recibidos por parte del Madrid y potenciaron exponencialmente su plantel; el Liverpool quiere consolidar de una vez por todas el proyecto de Brendan Rodgers; el Chelsea quiere tiene chances de campeonar con Mou de la mano; y el Arsenal de Wegner quieren sacarse ese molesto estigma de segundones.  En el último caso, los gunners retuvieron gran parte de sus jugadores y ahora esperan la consolidación de algunos, además gastaron millonadas para encontrar el ansiado engranaje faltante. La llegada de Özil le dio una armonía muchas veces suprema al mediocampo londinense; la delantera da letales cañonazos a los rivales y en general se ve un equipo comprimido. A veces la falta de un jugador con voz de mando es suprimida por la solidez en grupo. Si Wegner logra llevar al equipo al nirvana, podrán campeonar y de paso cortar la sequía de títulos. Directo y conciso.


Los roles están cambiando. Las obras serán de gran nivel y darán espectáculo. El resorte quedará tan apretado que su forma puede cambiar (¿permanentemente? no lo sé). Ahora sólo hay que sintonizar el Calcio y la Barclays para deleitarnos con la calidad, competitividad y del tan amado y odiado morbo.




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